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Colombia

 

Colombia, país megadiverso en culturas, flora y fauna. También en pisos térmicos y zonas climáticas. Un país maravilloso.

Colombia, país megadiverso en conflictos armados, intereses económicos conseguidos y defendidos con los paramilitares. País donde las instituciones de represión –llámense policía o ejército– defienden los intereses de empresas internacionales contra los derechos de la población nacional.

Colombia, país caribeño donde estalla la alegría tan fácilmente como el secuestro, el asesinato, el narcotráfico, la corrupción. En la práctica, todo se mezcla: los paramilitares apoyan al narcotraficante y a los traficantes de tierras que los financian. Pero las guerrillas también trafican: con drogas, con cientos de secuestrados de todo estrato social.

Hay una regla básica: donde llega el asfalto la violencia es menor, mientras que donde se viaja sobre pistas polvorientas se incrementa el peligro. Y en la selva uno corre un alto riesgo.

Todo esto ahora está cambiando. Las FARC están entregando las armas; el ELN está negociando. Los paramilitares ya se habían reducido hace algún tiempo a pequeños jefes militares al servicio de terratenientes, de empresas mineras y del narcotráfico.

A fines de los años 1990, pude viajar varias veces a Colombia con el corresponsal para América Latina de la revista alemana Der Spiegel. Estuvimos con Raúl Reyes en la zona desmilitarizada en San Vicente de Caguán, también con Carlos Castaño de las AUCC. Y conocimos la tragedia de los millones de refugiados internos, que visitamos en campamentos en la zona de Apartadó en Urabá.

Aquí presentamos a algunos de los protagonistas con la esperanza de que se viva un proceso de paz limpio y duradero, aunque con la memoria viva de lo que ha pasado en las últimas cinco décadas.

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